Quizás
no estoy donde creía que iba a estar cuando soñaba de niña, de
hecho, creo que muy poca gente lo está. La verdad que no tenía nada
planificado, y menos mal, porque no se puede planificar a largo
plazo, teniendo en cuenta lo cambiante que es la realidad y todos los
factores que pueden influir en ella.
No
tiene sentido lamentarse por lo que no se hizo en su día, a no ser
que nos pongamos manos a la obra para cambiarlo. Lamentarse sin lucha
es torturarse.
Lo
que sí sé sin duda es que,
si no hemos hecho daño a nadie, no tenemos motivo para arrepentirnos
de nada, ni siquiera de lo malo,
pues de eso es de lo que se tiene que aprender para no repetir.
Aprender de las buenas y las malas decisiones, aprender a querer y
quererse mejor, a perdonar y a pedir perdón, a dejar de hacer las
cosas por complacer a los demás porque es difícil contentar a todos
y ser feliz, a que importe nada y menos lo que diga el resto, a saber
que no siempre es posible hacerlo todo bien, a valorar lo que se
tiene cuando se tiene y cuidarlo, a abrir la mente al futuro y a
cerrar puertas del pasado, a aceptar que los años pasen y pesen, a
hacer más y hablar menos, a ser feliz con un abrazo sincero, a
abandonar las continuas dudas y a dejar de estresarse por todo, que
las prisas no son buenas.
Los
años nos enseñan también a ser menos egoístas, pero también más
independientes, a no enfadarse ni discutir demasiado con la gente que
nos importa, que no aporta nada estar mal con nadie y las cosas se
pueden hablar, que el rencor sólo es un enemigo. Nos enseñan a
tolerar, a entender, a ceder y a escuchar.
El
tiempo igual no cura todas las heridas, pero las suaviza y las hace
soportables.
Nos
rodea, nos domina, nos consume y nos envuelve con su temible poder.
No hay fuerza en la tierra capaz de alterarlo o controlarlo. Y
nosotros impacientes tantas veces como si el tiempo no pasara, sin
darnos cuenta que si pasa y nosotros nos vamos con él.
El
tiempo no se detiene ni espera por nadie. No olvides que es fácil
ser importante para alguien en poco tiempo, lo difícil es ser
importante para alguien durante mucho tiempo. Sigue adelante, porque
en este momento eres lo más viejo que puedes ser y lo más joven que
volverás a ser jamás.

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