sábado, 4 de noviembre de 2017

No será el día que más extrañamos

 No es esta semana que ponemos flores, cuando nos faltan los que se fueron. Es cada día, cada evento importante, cada momento triste.
Aunque viviera mil años, extrañaría todo lo que compartí con mi padre y todo lo que no pude disfrutar de él. Esa sensación de vacío jamás podrá suplirse.
Sin querer, sin ni siquiera pretenderlo me ayudó.
No estaba cuando necesitaba protección, consejo o defensa. No estaba para soplarme una herida para calmar mi llanto o para guiar mis dudas. No estaba para acompañarme en las graduaciones o en la búsqueda de piso, ni para preguntarme por los exámenes. Tampoco estaba para celebrar cumpleaños ni el dichoso día del padre, ese que tanto me martirizaba porque los profesores nunca entendieron (a mi parecer) que los niños huérfanos o medio huérfanos no teníamos por qué pasar ese mal trago. Ojalá algún día se celebre el día de las familias, y punto, sin más.
Toda esa situación me enseñó mucho de forma indirecta. Aprendí a viajar sola, a que las cosas fueran diferentes al resto, a pasar tiempo conmigo, a ver películas conmigo misma y a disfrutar de mí. A no buscar compañía por el mero hecho de tenerla, a no callar mis pensamientos y a mirar por mi bienestar.
Todos y todas tenemos nuestra falta, ese alguien que se fue de manera inevitable y que nos parte el alma al recordar, porque te das cuenta que, a veces, la vida es injusta, surrealista y difícil de afrontar, y, la verdad, que lo único positivo que saco de todo este dolor y ausencia es el aprendizaje. Eso de que hoy estamos y mañana a saber, de que no merecen la pena las peleas y los egoísmos, que hay que vivir y que hay que ser honestos. Estoy convencida de que, si cada mañana nos levantáramos pensado que algún día moriremos, todo sería muy distinto, habría, para empezar, más valentía y sinceridad en las acciones.
A esos que nos faltan les decimos: “te eché y te echo de menos en mil y un instantes”.
Vivamos mientras pues, hasta que nos convirtamos también en un recuerdo para alguien.

Vivamos sin pasar de puntillas, haciendo ruido y mucho bien.

No hay comentarios:

Publicar un comentario